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La Firma Imborrable del Caudillo Tachirense: Los ahorcados de Pirineos

 


Hoy reviviremos una historia grabada con dolor y pólvora: la crónica de una atrocidad que selló el poder del hombre que gobernó a Venezuela por más tiempo, el general Juan Vicente GómezChacón. Es un relato andino donde hasta el acto más sombrío parece llevar la rúbrica macabra del destino.

Grl. Juan Vicente Gómez Chacón 

Corría el año 1920. Hace ya más de un siglo. En el corazón de la Cordillera Andina, el estado Táchira no conocía la paz. Era la frontera caliente, con olor constante a pólvora, punto de encuentro para las invasiones armadas que buscaban derrocar al régimen gomecista. El Táchira, aún centro de la influencia del desplazado "Cabito" Cipriano Castro, era un polvorín donde la subversión germinaba a diario.

        Grl. José Cipriano Castro Ruiz 

El Gendarme del Poder Nacional en la zona era el general Eustoquio Gómez, primo hermano del presidente y, no por casualidad, Presidente del Estado Táchira por catorce largos años (1911-1925). Eustoquio era el ejecutor de la voluntad central, el hombre que asumía el trabajo sucio, encargado de sofocar las llamas de los Mauser fronterizos.

        Grl. Eustoquio Gomez Prato 

En ese preciso momento, Eustoquio se encontraba en San Antonio del Táchira, convaleciente de las graves heridas sufridas en el atentado de la Palmita, un asalto donde su escolta fue acribillada y él rozó la muerte.

El verdadero centro de acción operativa era, entonces, San Cristóbal. Específicamente, en la carrera 11 con calle 11 ( Hoy Unidad educativa San Pedro Nº 12-11), en el conocido Pasaje Pirineos, se alzaba la residencia del general Evaristo Gómez, medio hermano de Eustoquio y figura con una autoridad que superaba a menudo la del presidente encargado.

Ubicación de la casa de Evaristo Gómez  

La casa de Evaristo era más que una vivienda; era una fortaleza secreta. En su sótano, Eustoquio Gómez custodiaba un Parque de Armas y municiones vital para la defensa del gobierno regional.


Un grupo de militares exiliados en Colombia, liderados por el general liberal Juan Pablo Peñaloza y los hermanos Peñuela, junto al coronel Roberto Fossi, se propuso capturar este arsenal. Gracias a un campesino infiltrado, la existencia y ubicación exacta del depósito se había revelado.

                     Grl. Juan Pablo Peñaloza

El ataque se lanzó el lunes 20 de septiembre, amparado por la profunda oscuridad de la noche andina. Sin embargo, el intento de tomar el parque de armas fue repelido con violencia. La resistencia del general Evaristo Gómez y el plomo de sus defensores frustraron a los subversivos.

Cuando el humo de la refriega se disipó, la furia de los vencedores se volcó contra los capturados: los más humildes, los chivos expiatorios de la historia.

Francisco, un carpintero colombiano fue capturado en Zorca. Y el joven Gabriel, un alpargatero, contratado tiempo atrás como "caletero" para descargar la pólvora en el sótano y que, por ello, conocía la ubicación del arsenal.

Como castigo ejemplarizante para los golpistas tachirenses, la orden de Simón Gómez (otro de los hermanos) fue atroz. Los prisioneros fueron fusilados y, a continuación, sus cuerpos desnudos fueron colgados por la mandíbula con un gancho de carnicero en un árbol. El macabro espectáculo se montó en el camino de Pueblo Nuevo, en las inmediaciones de la Hacienda Pirineos. Allí quedaron, a la intemperie, por varios días, sembrando un terror imborrable que dio origen a la leyenda de la Capilla de los Ahorcados.

  Grl. Simón Gómez ( Barrera ) 

Esta sangre es el cimiento de la Leyenda Negra del gomecismo en el Táchira. Pero aquí reside la firma imborrable que el tiempo nos legó, un sello macabro que parece una burla del destino.

La familia de los ejecutados, para honrar su memoria y apaciguar el espíritu de aquel sitio de horror, levantó una humilde capilla. A sus pies, creció robusto un hermoso Pino Lasso.

Capilla de los ahorcados de Pirineos 

Y la coincidencia que inmortaliza al caudillo andino es esta:

Los humildes campesinos, ahorcados y fusilados para defender la estabilidad del régimen, se llamaban: Francisco  Gómez y Gabriel Chacón.

Placa interna de la capilla 

Los mismos apellidos que, para siempre, nos recuerdan al caudillo que gobernó a Venezuela por veintisiete años: Juan Vicente Gómez Chacón.

¿Y de dónde era el caudillo? La respuesta es sencilla: del mismo lugar de donde es el árbol oficial de la región, el Pino Lasso: del Táchira.

  Solo con la historia narrada de un pueblo, se conseguirá la fama de sus pobladores.

Ing. Robny Jauregui

 Referencias:

1. Hernandez , Luis (2012) Cien años de historia Tachirense

2. Alcalde, José (1997) Juan Vicente y Eustoquio Gómez . Dos Taitas Chácharos

3. Pulido, José (2020) La rebelión de la montoneras Recuperado de https://www.calameo.com/read/006337496ea9e4f8de545

4. Alcalde, José ( 2023) Microbiografias Recuperado de  http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/49931/experiencias_hum_8.pdf?sequence=1&isAllowed=y


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