Don Alexis Montilla , hoy 17 de abril del 2026, la neblina de Mérida baja un poco más, como queriendo abrazar el vacío que dejas, pero también para honrar la huella imborrable de un andino que nos enseñó a soñar en grande. Tu partida nos deja un silencio profundo, pero tu obra grita con la fuerza de los tres mundos que edificaste: Los Aleros (1984), La Venezuela de Antier (1991) y La Montaña deLos Sueños (2002). No construiste simples parques temáticos; erigiste verdaderos museos de inmersión cultural, donde la venezolanidad no se lee en libros, sino que se camina, se respira y se siente en el rostro. Fuiste el arquitecto de la nostalgia y el embajador del turismo de excelencia. Lograste elevar el nivel de nuestra Mérida, transformándola en un destino de talla mundial a través de la magia del detalle. Y en el corazón de cada rincón, como un hilo de acero que une el pasado con el presente, dejaste rodar tu pasión: tus vehículos antiguos. Esos tesoros personales ...
¡Ay, San Cristóbal ! ¡Tierra del alma y del torero! Que se detenga el tiempo, que se abran los portones del cielo y que retumben los pasodobles en la Loma del Viento, porque lo que vivimos este sábado 31 de enero no fue una corrida, fue un milagro de San Sebastián. Bajo ese azul tachirense, ese que solo nos regala enero, la Monumental "Hugo Domingo Molina" se vistió de novia para despedir la feria en su edición 61. No cabía un alma más; era un hervidero de sombreros, claveles y ese aroma a café y a gloria que solo tiene nuestro coso. No hubo envidias, solo entrega. Tres hombres que se jugaron la vida para recordarnos por qué somos la capital taurina de América: Jesús Enrique Colombo ¡Nuestro muchacho! El dueño de las llaves de esta casa. Colombo no solo toreó, dictó una cátedra de poderío que alcanzó lo sublime en el sexto. Fue allí, con el temple en la mano y la gloria en el horizonte, cuando Jesús detuvo el tiempo. Jesus Enrique Colombo Con un gesto de mando, seña...