¡Ay, San Cristóbal ! ¡Tierra del alma y del torero! Que se detenga el tiempo, que se abran los portones del cielo y que retumben los pasodobles en la Loma del Viento, porque lo que vivimos este sábado 31 de enero no fue una corrida, fue un milagro de San Sebastián. Bajo ese azul tachirense, ese que solo nos regala enero, la Monumental "Hugo Domingo Molina" se vistió de novia para despedir la feria en su edición 61. No cabía un alma más; era un hervidero de sombreros, claveles y ese aroma a café y a gloria que solo tiene nuestro coso. No hubo envidias, solo entrega. Tres hombres que se jugaron la vida para recordarnos por qué somos la capital taurina de América: Jesús Enrique Colombo ¡Nuestro muchacho! El dueño de las llaves de esta casa. Colombo no solo toreó, dictó una cátedra de poderío que alcanzó lo sublime en el sexto. Fue allí, con el temple en la mano y la gloria en el horizonte, cuando Jesús detuvo el tiempo. Jesus Enrique Colombo Con un gesto de mando, seña...
El 1° de enero, mientras el mundo bosteza entre los restos del estruendo de la polvora y la champaña de fin de año, en San Antoniodel Táchira el sol siempre emerge con una intención distinta. No es solo el despertar de un almanaque; es el aniversario de una estructura moral, de una columna que sostuvo más que un techo. Era el alba de 1939 y, con ella, el nacimiento de mi padre: Guzmán Darío Jáuregui Alviarez. Nacido bajo el amparo de un domingo —día solar por excelencia—, Guzmán llegó como el quinto hijo de una estirpe bendecida de 10 hermanos de la unión de Don Trino y Florinda . Traía consigo esa vitalidad de los nacidos bajo el astro rey: un espíritu que no solo brilla, sino que entibia; una creatividad que no buscaba el aplauso, sino el bienestar de los suyos. 1. El Altar de Leña y la Palabra Sagrada Para Guzmán Darío, cumplir años no era un ejercicio de vanidad, sino una liturgia de congregación. Primero en la casa de los abuelos, y luego bajo el cielo cómplic...