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1998 : Visita al lugar más mágico de la tierra

En un rincón encantado de la imaginación de los niños, habitaba un mundo lleno de maravillas y sueños. Este lugar mágico, con cielos púrpuras y ríos de caramelo, cobraba vida de manera esperada, todos los domingos. Al amanecer, encendía la tv, y allí estaban los cuentos e historias de fabulas y leyendas, llamado el Mágico mundo de Walt Disney.

Recuerdo, que, por el año de 1972, cuando no llegábamos a los diez años. Veíamos a un señor elegantemente vestido de fino traje y pañuelo blanco que nos invitaba a conocer un parque de diversiones llamado Walt Disney World.



Las aventuras eran interminables: había dragones amistosos, puentes de arcoíris y barcos piratas timoneado por un pequeño ratón llamado Mickey.

En este lugar, los deseos se cumplían y la alegría era perenne y contagiosa. Los habitantes del mundo de fantasía enseñaban a los niños lecciones sobre el valor, la amistad, la familia, la responsabilidad y la importancia de soñar en grande. Así, lo que antes era solo una visión en sus mentes, se convirtió en una realidad tangible y eterna.

Mapa del Parque Magic kingdom

Ese señor se llamaba Walt Disney. Quién con su fino bigote y traje elegante, nos invitaba a conocer las cuatro tierras, del mundo de Disney: La tierra del futuro, la tierra de la fantasía, la tierra de la aventura y la tierra de la frontera del oeste.

En aquella imagen del televisor, se invitaba a conocer el castillo de la Cenicienta, a montar en un ferrocarril del viejo oeste o de navegar por un río caudaloso e incluso montar en una nave espacial. Era un lugar lleno de carruseles y de montañas rusas. Y al final, se veía a un padre con su hija, abrir los brazos en un subibaja con la figura del pequeño elefante llamado Dumbo.



Con el nacimiento de nuestra hija, nació también una nueva tradición: la de coleccionar las películas de Disney en formato VHS. Títulos como Pinocho, El Rey León, La Cenicienta, La Bella y la Bestia, Aladdín y Mulan se convirtieron en tesoros. En cada viaje a Caracas, visitábamos la juguetería Botón de Oro, cerca de la Plaza Bolívar, o las tiendas Beco en Chacaíto para encontrar la próxima cinta. Verlas una y otra vez nos permitía compartir momentos de felicidad inolvidables con nuestra hija.

La colección familiar de las películas de Disney

No puedo dejar de recordar aquel año de 1998, cuando en nuestra visita al parque me detuve enfrente de uno de los asientos en forma de Dumbo, con mi hija María Gabriela de apenas 5 años. Las lágrimas inundaron mis ojos. Mi hija jamás entendió, porque su papá, en vez de reír lloraba. Y le dije: Mami, lloro de felicidad, de felicidad de estar acá contigo, en el lugar más feliz del mundo.

Robny Jauregui , Maria Gabriela Jauregui Vega y Adamiss Vega 1998

Visitar el Walt Disney World resort no es solo un viaje a un parque de atracciones, sino un recordatorio mágico de que la imaginación es el puente entre los sueños y la realidad. En ese lugar, donde lo imposible cobra vida, entendí que nunca debemos subestimar su poder: porque cuando creemos con el corazón, hasta las fantasías más descabelladas pueden volverse tangibles, aunque sea por un instante.

Disney me enseñó que la imaginación no tiene límites, y que cuando dejamos volar nuestros sueños, lo extraordinario se hace real, aunque sea por un día. Y fue asi, que conocimos el lugar más mágico de la tierra.

Ing. Robny Jauregui

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Comentarios

  1. Leopoldo Aguerrevere: He estado en los parques de Disney en Orlando en varias oportunidades con los hijos y con nietos.
    Siempre recordaré el comportamiento de las personas de múltiples nacionalidades todo disfrutando ; ninguna basura en el suelo; volumen de música baja con la excepción del rainforest restaurante. Todo los espectáculos en cada uno de los parques maravillosos .

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